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Historia porno del bueno de una rubia entre parentesis |
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Estaba en mi casa un domingo clásico, de bata y zapatillas, me apronte un whisky con mucho hielo y me senté en el bacón de mi casa a disfrutar de un buen copetín. Pesando en una buena rubia que había conocido la noche anterior en un boliche de la zona, cerré los ojos y me la empecé a imaginar en lencería erótica como que si fuera una estrella porno haciendo una producción de fotos porno. Ella se iba sacando la ropa de a poquito hasta que quedaba totalmente desnuda, estaba tan buena que hasta los hielos del whisky se derritieron de la calentura que me agarre. Ahí fue que me pegue terrible susto cuando alguien me agarra del brazo, abrí los ojos y me di cuenta que era mi vecino gay.-Que haces así con la polla tan caliente- me dijo y se puso a mamarla de golpe que no me dio tiempo de frenarlo. Y bueno así como haciéndome el tonto cerré los ojos de vuelta y me puse a pensar en esa rubia que se partía y mantenía mi polla al mango. El hijo de puta este se aprovechaba de mi polla enorme como nunca y cumplía todas sus fantasías porno que tenia con migo. De repente se abre la puerta, y si era ella. Para que, apenas vio esa escena se fue a la mierda y la perdí para siempre. La moraleja de hoy es: A falta de una buena mina buenos son los vecinos gays para hacerte una buena fiesta porno de ojos cerrados. Pero fijate que bombom me perdi
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